Roger Montejano
Respuestas a algunas preguntas frecuentes
Tanto en los foros de ISP como en la propia redacción, a diario se reciben cientos de preguntas sobre diversos temas de audio. Micrófonos, mesas de mezcla, editores, ecualización, mezcla, compresión... hay tantas herramientas y conceptos, que es habitual que algunos usuarios se vean a veces desbordados.
En esta ocasión, se quiere dar respuesta a dos temas sobre los que habitualmente se reciben diversas consultas:
Por un lado, los previos de micro. La mayor parte de los lectores tienen claro qué es un previo de micro y para qué sirve, pero cuando comienzan a aparecer conceptos como Estado sólido, válvulas, clase A, impedancia... la cosa puede empezar a complicarse.
Este elemento es un eslabón muy importante en la cadena de señal, y a menudo existen muchos mitos y creencias que no tienen por qué ser siempre ciertos.
Por otro lado, la extensa adopción de los ordenadores como herramienta para grabar, mezclar y producir música conlleva que muchos usuarios se vean a diario empleando todo tipo de plugins.
Puesto que cada plugin consume cierto tiempo para procesar la señal, cada uno introduce un retraso (delay) en la señal que lo atraviesa. Algunas DAWs tienen sistemas para compensar este hecho automáticamente (conocidos como sistemas de compensación de delay), pero muchas otras no.
Saber cómo combatir este delay y qué efectos puede tener sobre nuestro trabajo es indispensable para el día a día.
A continuación se ofrecen algunas de las preguntas y respuestas más habituales sobre estos dos temas.
Previos
Sin entrar en definiciones o análisis pormenorizados, y para mantener al tanto a algunos lectores poco experimentados, se puede decir que un previo de micro es un elemento que se encarga de adecuar el nivel de la señal procedente de un micrófono (u otros elementos) al nivel de trabajo de otros equipos, como puede ser una mesa de mezclas, un conversor AD, un ecualizador...
La forma en que este proceso se lleva a cabo puede tener un gran efecto sobre el carácter de la señal original, y de ahí que a la elección de este elemento se le dé una gran importancia.
La circuitería interna del previo interactúa con la señal proveniente del micro, y aspectos como la impedancia, válvulas, transistores, etc. pueden conferir a este elemento un “color” u otro.
Solid State vs Tube
A menudo existe la creencia de que los preamplificadores de válvulas (tubes) son “mejores” que los de estado sólido, o que estos últimos son más “limpios” que los primeros.
En realidad, si están diseñados correctamente, ambos tipos de previo pueden ofrecer bajas figuras de ruido, y funcionarán correctamente en su franja de linealidad.
La diferencia comienza cuando los previos son empujados más allá de esta zona lineal. El paso de las válvulas a la no linealidad se hace de forma gradual, y el efecto es que la señal se ve redondeada, lo que genera predominantemente armónicos pares.
Estos armónicos pares son interpretados por el oído como una distorsión “agradable”, y de ahí que muchas veces los previos sean saturados deliberadamente, para obtener este efecto de las válvulas.
Incluso hay algunos tipos de válvulas que crean cierta distorsión armónica también en su zona lineal, y el propio funcionamiento de otras implica un pequeño filtrado paso bajo en la señal. A menudo, la suma de estas circunstancias es lo que se define como la “calidez” de la válvula.
Por el contrario, el paso a la no linealidad de los elementos de estado sólido es abrupto, por lo que la señal se ve recortada. En este caso, se crean una mayoría de armónicos impares, que generalmente se perciben como “menos agradables”.
Esto último no quiere decir que el estado sólido sea peor, simplemente indica que no “debería” ser saturado. Ahora bien, hay pedales de distorsión para guitarra que generan armónicos impares, por lo que algunos guitarristas diferirán en que estos armónicos no son deseables...
¿Qué previo es mejor? Quizá una pregunta más apropiada sería: ¿qué se está buscando?
El efecto producido por las válvulas puede ser muy adecuado en algunas ocasiones, donde un buen previo de válvulas saturado es el ingrediente idóneo para darle cierto carácter a un pasaje o instrumento.
Sin embargo, en otros momentos esto puede ser precisamente lo que se quiere evitar, y un buen previo de estado sólido es lo más adecuado para una captación fiel al sonido original (de ahí la expresión de que estos previos son más limpios).
En cualquier caso, la clave de todo probablemente reside en la palabra “buen”, que precede a la palabra “previo” en los dos párrafos anteriores.
¿Clase A?
Este término también suele crear cierta confusión. En general, parece que un previo Clase A indica que es de buena calidad, y en realidad el término sólo está informando sobre la topología del circuito de salida del preamplificador.
En otras palabras, hay distintos tipos de diseño de amplificadores, también conocidos como “Clases”. La clase A es una de ellas, pero también existe la Clase B, la Clase AB, la Clase C, la Clase D... cada una lleva a cabo la amplificación de una forma y, por tanto, tienen ciertas características propias.
Desde el punto de vista teórico, la Clase A es la más ineficiente en cuanto a consumo de energía, pero también es la más precisa en su tarea, y esto es lo que hace que suela ser la preferida para aplicaciones de audio.
Sin embargo, esto no quiere decir que otras clases no puedan ser usadas para audio. Por ejemplo, Grace Designs emplea topologías hibridas AB en sus previos, ampliamente reconocidos por su calidad.
Por otra parte, que un diseño sea Clase A no es una garantía de excelencia. Como con cualquier otro equipo, la calidad de los elementos con que se implemente el diseño (condensadores, resistencias, cableado...) tiene mucho que decir sobre la calidad final del mismo.
Pensar lo contrario sería como suponer que todos los coches son iguales porque todos tienen los mismos elementos... Obviamente, hay motores mejores que otros, discos de freno mejores que otros, etc.
Impedancia
La relación existente entre la impedancia de salida del micro y la impedancia de entrada del previo tiene efecto sobre el sonido resultante.
En ocasiones se dice que es como un tipo de ecualización, ya que si se varía alguna de estas impedancias (como por ejemplo usando un previo con impedancia ajustable), el resultado audible es parecido al que se tendría ecualizando la señal.
Sin embargo, este efecto no suele ser tan radical como para que un micro no se pueda emplear con un determinado previo. De hecho, lo cierto es que (hablando del mercado pro y semipro) la mayor parte de los micros se pueden emplear con la mayor parte de los previos sin ningún tipo de problema.
Lo que sí es aconsejable realizar son pruebas con el equipo que se tiene, para saber cómo suena cada micro con cada previo, y conocer así íntimamente las posibilidades de que se dispone a la hora de grabar.
En cuanto al ajuste exacto de impedancias (en referencia al Teorema de Máxima Transferencia), hay que indicar que, hablando de audio, no siempre es deseable este ajuste, ya que puede implicar una reducción en la relación señal/ruido.
Con micros dinámicos o de condensador, la relación entre la impedancia del micro y la del previo suele ser de entre cinco y diez veces menor la primera respecto de la segunda.
Plugin Delay
Cuando se utiliza en tiempo real, un plugin emplea una determinada fracción de tiempo para llevar a cabo su tarea. A este tiempo se le denomina Plugin Delay, y su efecto consiste en que la señal que atraviesa dicho plugin sufre un retraso respecto de la señal que no lo atraviesa.
Esto puede causar que varias pistas con distintos plugins dejen de sonar sincronizadamente. Para evitar este problema, las DAWs cuentan a menudo con un buffer, que aporta una determinada cantidad de tiempo a modo de “colchón”.
Sin embargo, algunos plugins pueden exceder ligeramente este buffer e introducir pequeños retrasos de, por ejemplo, 16 muestras. Cuando se trata de estas cantidades, este delay no supone un gran problema, ya que se está hablando de retrasos que no llegan ni a un milisegundo.
En concreto, si se trabaja a una frecuencia de 48 kHz, 16 muestras suponen un retraso de 16/48000=0.3 ms, un tiempo que la mayor parte de las veces es insignificante. Incluso retrasos de dos o tres milisegundos probablemente pasarían desapercibidos entre, por ejemplo, una guitarra y un bajo.
Sin embargo, este delay puede ser significativo en dos escenarios distintos:
¿Cuándo es importante?
Por un lado, cuando se trabaja con pistas que deben mantener una coherencia de fase absoluta entre ellas, un pequeño retraso de 1ms puede suponer un cambio importante en el sonido, debido al comb filtering que se puede crear.
Un ejemplo típico de este caso se da cuando se tiene una toma multimicrofónica de una guitarra eléctrica, una batería acústica, etc., o cuando se está empleando compresión en paralelo (parallel compression).
En estos casos, mantener la fase entre todos los micros o entre la señal original y la comprimida en paralelo es esencial para evitar problemas de cancelación en la señal.
El segundo caso en que el delay introducido por el plugin es importante se da, lógicamente, cuando este tiempo es muy elevado, tanto que la señal resultante está claramente fuera de tiempo con el resto.
Algunos plugins necesitan un elevado número de muestras para llevar a cabo su tarea, como es el caso de los look ahead plugins. En esta categoría entran algunos compresores, la mayor parte de los limitadores brickwall, la corrección de tono tipo Autotune, los reductores de ruido, los reemplazadores de baterías...
Cuando estos plugins son insertados en un canal, la señal que sale de él puede escucharse claramente fuera de tiempo con el resto de instrumentos.
Si nuestra DAW no dispone de un método para compensar este problema automáticamente, hay que buscar alternativas para evitarlo o, al menos, minimizar su efecto.
Cómo combatirlo manualmente
Lógicamente, una solución para evitar este problema es aplicar offline el plugin que introduce el delay. Para ello, se ajustan los parámetros del plugin y, una vez se está satisfecho con el resultado, el efecto se aplica al audio. De esta forma, el plugin no se usa en tiempo real, y el problema de sincronización desaparece.
Si se pone como ejemplo Pro Tools LE (DAW ampliamente utilizada), la solución pasaría por abrir la versión Audio Suite del plugin en cuestión, y aplicarlo a las regiones de audio.
Este método es útil cuando, por ejemplo, se emplean correctores de tono o reductores de ruido, ya que una vez se ha empleado el plugin, no es necesario volverlo a modificar.
Sin embargo, en muchas ocasiones esto no es posible, ya que los parámetros del plugin se varían a lo largo de la mezcla en función de otras decisiones, y no es posible “imprimir” cada vez el efecto.
En estos casos, la solución pasa por retrasar deliberadamente el resto de pistas, para que durante la reproducción se alineen correctamente con las pistas que sufren el delay procedente de algún plugin.
Para poder hacer esta corrección, la mayor parte de las DAWs tienen un sistema mediante el cual los plugins indican cuánto delay introducen, y así el usuario puede ajustar manualmente el resto de pistas.
Este ajuste se puede hacer directamente moviendo la región para desplazarla en el tiempo, o bien mediante plugins especiales, cuya única misión consiste en introducir un retraso ajustable en la pista.
Si bien cada método tiene sus pros y sus contras, generalmente resulta más cómodo introducir un plugin corrector en cada pista, e ir ajustándolo según evoluciona la mezcla, ya que cuando se trabaja con proyectos con muchas pistas, llevar un control sobre cuánto se ha arrastrado cada región puede llegar a ser muy complicado.
Continuando con Pro Tools LE, el procedimiento consiste en insertar un Time Adjuster en cada canal antes de comenzar la mezcla, e ir retrasando cada uno de ellos hasta que todos tengan el mismo retraso que el canal que más delay posee.
Para ver el delay de cada pista, al hacer Command+clic (o Control+Clic en Windows) sobre el medidor númerico de volumen (vol), éste pasa a mostrar el nivel de pico (pk), y si se vuelve a hacer clic, aparece el medidor de plugin delay (dly).
En la figura 1 se muestra el detalle de una sesión, en la que cada pista sufre un delay distinto. En este ejemplo, el mayor retraso lo sufre la última pista, con 1048 muestras.
Por tanto, para ajustar la primera, habrá que introducir un valor de 1044 muestras en su Time Adjuster (1048 – 4 = 1044). Para ajustar la segunda hay que retrasarla 1048 muestras (1048 – 0 = 1048), para la tercera 536 muestras y para la cuarta 792.
De esta forma, una vez se han introducido los valores de retardo adecuados en cada uno de los Time Adjuster, las pistas sufren en global el mismo retardo, y suenan por tanto sincronizadas. (Fig. 2).
Mellow Muse
Esta compañía (www.mellowmuse.com) lanzó hace unos meses el Auto Latency Compensation (ATA), un producto orientado a combatir de manera automática el plugin delay en Pro Tools LE y M-Powered.
De forma parecida a como se trabaja con el Time Adjuster, una instancia del ATA es introducida en cada canal, ya sea de audio, auxiliar o master. Cada una de estas instancias se comunica internamente con las demás, para reportar el delay de cada canal, y sincronizar automáticamente todos los canales.
El cálculo de estos tiempos de delay se realiza enviando pequeños impulsos de audio y midiendo el retraso real que se produce. Esto evita un problema que a veces se presenta, y que consiste en que algunos plugins reportan un plugin delay distinto del que realmente introducen.
De esta forma, cada vez que se introduce un nuevo plugin en alguna pista, se debe presionar sobre el botón Ping. El Auto Time Adjuster calcula automáticamente la relación de retardos existente, y aplica en función de ellos el retraso adecuado a cada pista.
El ATA incluso permite ajustar el retardo en hasta cinco buses de envío de efecto, un ajuste que manualmente suele resultar más complejo debido a la interacción existente entre la señal seca y la procedente del efecto.
De momento sólo funciona mediante el adaptador VST a RTAS de FXpansion, pero en breve la versión RTAS estará disponible.
10/12/2008