El pasado 21 de junio, primer día del verano, tuvimos la ocasión de celebrar el Día de la Música.
Fue hace más de 25 años cuando se creó en Francia la “Fiesta de la Música” y, desde entonces, en muchas ciudades del mundo, el día del solsticio de verano, cientos de músicos salen a la calle y tocan gratis en la jornada más larga del año.
El espíritu de esta fiesta consiste en llevar la música a la ciudadanía, con eventos públicos y gratuitos, con el objetivo de popularizar la práctica musical y hacer que niños, jóvenes y adultos de todos los estratos sociales se familiaricen con todas las expresiones musicales.
Uno de los objetivos es, por otro lado, la promoción de la música. Y los datos que ofrece la industria musical sobre la dificultad de acceso de los nuevos talentos al mercado, la hiperconcentración del negocio, la piratería, etc. nos demuestran que esta misión no está de más. En este día, se intenta que los músicos aficionados salgan a tocar a la calle y que se organicen conciertos gratuitos en los que el público tenga la oportunidad de ver en directo a artistas conocidos y desconocidos, sin importar estilo ni origen. Además, también se han organizado conferencias en las que se han tratado temas tan interesantes como el mercado discográfico o la situación actual de los festivales de música.
En nuestro país, hemos podido disfrutar de este día en ciudades como Alicante, Bilbao, Burgos, Madrid, Málaga, Murcia, Sevilla y Tenerife, donde los ciudadanos han podido sumarse a las diferentes actividades musicales desarrolladas y asistir a conciertos gratuitos, en salas o al aire libre. Un despliegue musical en directo para no perderse, al menos, el año próximo.
05/07/2010